Croquetas de Jamón Ibérico

Una croqueta casera de rebozado crujiente y relleno sabroso y suave es un bocado difícil de superar. Sobre todo si nos hacemos con una "receta éxito total" como la que compartimos hoy con vosotros. La diferencia con otras croquetas es que las preparamos con una mezcla de leche entera, nata y caldo casero de jamón (del que os damos también la receta) con la que conseguimos una cremosidad especial y un sabor insuperable.
El caldo de jamón no es difícil de hacer y así podemos aprovechar el hueso de jamón o paleta ibérica que hayamos terminado en casa (podemos pedir al carnicero que nos lo corte con la máquina y además de aprovecharlo para croquetas podemos utilizarlo para cocidos y pucheros. Si no estamos en estas, podemos comprar unos trozos en la carnicería, pero eso sí, deben ser de buena calidad; un hueso demasiado salado o rancio podría estropear el caldo.
El jamón ibérico que nos sirve Chacinas Lobel es perfecto para disfrutar de un aperitivo gourmet como éste ya que con él preparamos el sabrosísimo relleno de las croquetas y montamos estas brochetas tan coquetas.
En Chacinas Lobel  la calidad del jamón, la paleta y el embutido es todo un arte. Nos ofrecen la más alta calidad en sus jamones y paletas, de bellota y de cebo campo, también en loncheados para disfrutarlos también de la forma más cómoda. Una auténtica delicia disfrutar así del mejor ibérico.


Ingredientes:

300 ml de leche entera
200 ml de nata para cocinar
500 ml de caldo de jamón ibérico
Una cucharada colmada de mantequilla
Dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra
150 gr de cebolla
100 gr de jamón ibérico
100 gr de harina de trigo
Nuez moscada
Pimienta negra recién molida
Sal

Para el caldo de jamón ibérico:
Tres trozos de hueso de jamón ibérico
Dos litros y medio de agua

Para rebozar las croquetas:
Dos huevos
Harina y pan rallado

Aceite de oliva virgen extra para freír las croquetas
Jamón ibérico en lonchas muy finas para decorar

Elaboración:

Preparamos el caldo casero de jamón que dará carácter a estas croquetas. Blanqueamos los huesos de jamón desde agua fría hasta que arranque la ebullición. Tiramos el agua y repetimos la operación.
Ponemos dos litros y medio en la cazuela y ponemos los huesos ya blanqueados. Cocinamos a fuego lento al menos dos horas, así conseguiremos los 500 ml de caldo que necesitaremos para las croquetas. Debemos ir retirando la espuma que va soltando durante la cocción para que quede un caldo limpio. Colamos el caldo y reservamos.

Picamos muy finamente la cebolla y la echamos en una cazuela en la que hemos puesto el aceite y la mantequilla. Dejamos sofreír hasta que quede transparente. Añadimos el jamón picado muy fino, la harina y removemos bien dejando cocinar unos minutos para que la harina pierda el sabor a crudo.

Añadimos poco a poco la leche, el caldo y la nata sin dejar de remover. Salpimentamos con pimienta y nuez moscada y rectificamos de sal.

Echamos la masa sobre un molde grande y plano, y dejamos enfriar. Una vez fría, la tapamos con film transparente. Reservamos en el frigorífico al menos cuatro horas.

Pasado este tiempo, con ayuda de una cuchara tomamos porciones de masa y le damos forma con las manos enharinadas. Pasamos por huevo y pan rallado y reservamos en una bandeja hasta que las vayamos a freír, para que seque el rebozado.

Freímos las croquetas en abundante aceite de oliva virgen (en sartén o freidora).
Deben quedar bien doradas para que el rebozado se mantenga crujiente.
Para servir hacemos rollitos con las lonchas finas de jamón y las unimos con un palillo de brocheta

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